“El Poder de La Palabra” es una producción
especial realizada por el equipo de Más Tarde Que Nunca, que aborda una
temática particular: Los alcances y
posibilidades de La Palabra como herramienta de inclusión social y construcción
de ciudadanía. Es una producción sonora que aborda experiencias e historias
de vida en las que La Palabra (la relación con la palabra, las formas de
expresión que ella permite) hizo posibles nuevas formas de relación con la
sociedad para personas que atravesaban
situaciones de exclusión.
En
el año 2014 surgió la iniciativa de realizar una producción especial para
participar de la 10ª Bienal de Radio
que iba a realizarse en México. Los organizadores de la Bienal habían lanzado
un “Concurso internacional de
Producciones Radiofónicas” con una categoría especial: Inclusión Social y Construcción de Ciudadanía. Con el equipo de
producción del programa decidimos ponernos a trabajar para realizar un
documental sonoro que abordara esta temática específica, desde la ciudad de
Rosario, partiendo de los contenidos que habían formado parte de MTQN.
Este
documental sonoro aborda tres historias centrales en las que ciertas
situaciones de exclusión social encuentran un camino hacia la inclusión a
través de distintas formas de expresión posibilitadas por la palabra:
La
historia de los integrantes de “La Técnica del Hip Hop”, un grupo
de chicos del barrio Empalme Graneros de Rosario, que descubrieron en un taller
de música de la escuela que el Hip Hop podía ser una vía de expresión, una
forma de construcción de identidad y una actividad que les permitiera ser
reconocidos y considerados por su arte dentro y fuera del barrio.
La
historia de Hernán Rossatti, también
conocido como “El Poeta loco”. Un
paciente psiquiátrico, usuario del Hospital de Salud Mental Agudo Ávila de
Rosario, que encontró en la poesía y en la radio una nueva forma de expresión y
de identidad, así como una manera de relacionarse con su entorno y con la
sociedad.
Por
último la historia de César Gonzáles,
un poeta argentino que utiliza el seudónimo de Camilo Blajaquis. Él es un joven del conurbano bonaerense que
descubrió la lectura y se interesó por la literatura a los 16 años cuando
estaba en la cárcel. A partir de ese momento descubrió que él también podía
escribir, que él también podía tener algo para decir. Sus libros de poesía
tuvieron muy buen recibimiento del público, vendieron miles de ejemplares y su
nombre artístico comenzó a ser pronunciado en los medios de comunicación.
Actualmente se dedica a filmar películas y documentales en los barrios más
pobres, donde rescata la voz de los excluidos.
Las
voces que componen el relato son las de los protagonistas de las historias
centrales y las de otros actores como el profesor de Música de una escuela técnica
del barrio Empalme Graneros de la ciudad de Rosario, la Ministra de Innovación
y Cultura de la provincia de Santa Fe, el Director de la Biblioteca Popular “Pocho”
Lepratti de Rosario y la Coordinadora de un Plan Nacional de Promoción de la
Lectura.
Es
un documental sonoro en el que el peso del relato esta en los entrevistados. La
narración está construida desde el montaje y la edición sonora, en el dialogo
que se produce entre todas estas voces.
Documental Sonoro
A
la hora de comenzar a trabajar en la concepción y producción de esta pieza
sonora el género que decidimos utilizar fue el Documental, con la idea de
contar y hacerle conocer al oyente tres historias centrales, con una temática
en común que las atravesara a todas. Generalmente uno relaciona el género documental
con lo audiovisual, pero existen ciertas definiciones en relación a lo
específicamente sonoro que pueden servir para pensar y caracterizar esta pieza.
Susana
Fevrier define al “Documental de radio”
como el tratamiento a profundidad de un tema mirado desde el mayor número
posible de ángulos. Y explica que en la realización del documental se echa mano
de diversos formatos cortos como la charla, la entrevista, la noticia y que
también se pueden incluir dramatizaciones, testimonios, poemas, fragmentos de
canciones, etc., con el fin de hacerlo atractivo e interesante. Esta definición
se acerca mucho al tipo de trabajo que realizamos (esta producción contiene
muchos de los elementos que describe Fevrier), pero optamos por definir a
nuestra pieza comunicacional como un Documental
Sonoro puesto que no tiene a la radio como único destino final o vía de
circulación (Fevrier s/a).
En
su texto “El montaje como proceso
creativo”, Valeria Miyar hace una diferenciación entre el montaje radiofónico
y el montaje sonoro explicando que el término radiofónico puede no ser lo
suficientemente abarcativo y no referirse a aquellas producciones sonoras que
excedan el medio radio. “Cuando hablamos de “lo sonoro” nos referimos entonces
a todas aquellas producciones cuya única materialidad significante es el
sonido, independientemente de si es emitida por radio, está colgada en una web
o solo se escucha en el marco de una clase o encuentro” (Miyar, 2014).
Definición con la que esta producción se siente identificada puesto que fue
creada por el equipo de trabajo de un programa de radio pero no fue pensada con
la radio como único destino final, fue trabajada como una producción que iba a
tener distintas formas de circulación y distribución.
Igualmente
nos resultan útiles las categorías que Fevrier utiliza para catalogar a los
distintos tipos de documentales radiales. La autora distingue el narrativo, en el que el peso del relato
recae en un narrador; el dramatizado,
en el que se actúan y reconstruyen los hechos que conforman el tema
seleccionado; y el Retrato Sonoro,
que consiste en describir o contar sin necesidad de usar el narrador (o llevándolo a su mínima expresión) un lugar
o una historia determinada. En éste último, el micrófono realiza el papel que
cumple la cámara en cine o video al captar los sucesos directamente, “sin
mediación”. A partir de eso podemos decir que éste documental tiene
características de lo que Fevrier define como Retrato Sonoro, puesto que hubo una intención manifiesta en que el
peso del relato este puesto en los testimonios y las historias que los protagonistas
cuentan al micrófono (Fevrier s/a).
En
su texto “El Documental Sonoro: el engaño
más honesto”, Francisco Godinez Galay describe al documental sonoro como un
contenido que muestra un tema o una problemática de la realidad poniendo énfasis
en la construcción sonora con la que se lo presenta, que no intenta correr tras
la noticia y elige temas más perdurables. En ese sentido en el momento de
elegir la temática y los protagonistas que iban a formar parte de este trabajo
hubo una decisión de contar unas
historias que tuvieran perdurabilidad en el tiempo.
Godínez
Galay también explica que el documental sonoro no pretende ser objetivo (no
cree en la objetividad) y no subestima al oyente. Ofrece una mirada sobre algo
y argumenta con datos y sonidos de la realidad. El autor afirma que todo
contenido es una elección: elección de qué contar, de cómo hacerlo, desde dónde
y hasta dónde. Esa es una característica que también define a nuestro trabajo, puesto
que desde un principio nos planteamos contar estas historias que contamos y no
otras, con una intención específica de darle voz y poner en escena a ciertas
voces y no a otras. Todo esto con la idea tomar partido, de generar una
reflexión pero a partir de cierta mirada, de un punto de vista y contribuir a
la proliferación de este tipo de experiencias de inclusión, que tienen a la
palabra como protagonista, ya que las consideramos muy valiosas.
Por
último podemos pensar que, al igual que el documental audiovisual, el documental
sonoro también puede contar a través de imágenes. En el artículo “No contemos, mostremos”, Camila Gutiérrez
afirma que “en el formato sonoro también es posible “ver” infinidad de cosas,
ya que una parte de ellas las crea el productor, cuando mezcla los elementos
del lenguaje radiofónico y el oyente las termina de completar con lo que
imagina de acuerdo a su experiencia de vida, gustos, edad, etc.“ (Gutiérrez,
2013). En ese sentido, afirma que en un documental sonoro no hay que relatar,
hay que mostrar, crear imágenes acústicas, a partir de ambientes sonoros y
escenas con la combinación de efectos, música, silencios, palabras y diálogos. Gutiérrez
asegura que el objetivo de los documentales es mostrar historias, hechos, que
consideremos deben ser conocidos por otros. “Los hechos son los que no se
olvidan, los que quedan en la memoria, los que nos interpelan como oyentes.
Esto nos permite sentar una posición, hacer visible algo que la sociedad debe
conocer” (Gutiérrez, 2013).
Ese
“hacer visible algo que la sociedad debe conocer” fue uno de las motivaciones
centrales a la hora de llevar adelante esta producción. A causa de nuestro
trabajo cotidiano en la radio durante los años fuimos entrando en contacto y
conociendo muchas de las historias y experiencias que se cuentan en este documental.
Nos pareció importante presentarlas ante el público como una forma de
reflexionar sobre la temática abordada.
El proceso de producción
del Documental Sonoro
En
su texto “Escribir con Sonidos”, René
Farabet reflexiona sobre las formas de construir una estructura narrativa desde
lo sonoro y describe ciertos procesos creativos que nos resultarán útiles para
comprender la manera en que se fue construyendo esta pieza comunicacional.
Farabet
plantea que existe una gramática sonora o un modo de escribir con sonidos, ya
que el micrófono (o el grabador) “equivale a imprimir un texto en la cinta
magnética como si de una página se tratase” (Farabet, 2004). Y hace referencia
a la necesidad de liberar a la gramática sonora del corset de lo escrito, de la
partitura. Asimismo, el autor explica que en los principios de la radio se
trasladaban textos originalmente escritos al formato sonoro y señala que una de
las ataduras del proceso creativo puede ser el guión escrito. Es por eso que advierte
que la ausencia de guión, y de una estructura determinada, no significa la
ausencia de proyecto.
Este
programa fue trabajado desde sus comienzos con lo que Farabet define como un proyecto:
“una hoja de ruta, con un mapa en el que se ha trazado el recorrido con una
línea de puntos y se han señalado ya determinados lugares, pero que hay que
revisar continuamente y adaptar a los acontecimientos” (Farabet, 2004). A
continuación describiremos algunos de los pasos llevados adelante en nuestro
proyecto.
Como
primera medida con el equipo de trabajo hicimos un relevamiento de las
entrevistas y contenidos que habíamos producido en MTQN, en las que habíamos
abordado temáticas relacionadas a la inclusión social y la construcción de
ciudadanía. Y lo primero que surgió fue una entrevista que habíamos realizado
con César González en el marco de la presentación de sus trabajos audiovisuales
en la ciudad de Rosario.
César
González es un poeta argentino que utiliza el seudónimo de Camilo Blajaquis,
nacido en el seno de una familia humilde, se crio en la Villa Miseria Carlos
Gardel de Morón. Tuvo una juventud difícil que lo llevó por el camino de la
delincuencia. A los 16 años, ya en la cárcel descubrió la lectura y se interesó
por la literatura. Comenzó a escribir poesías y a editar la revista “¿Todo Piola?”, que actualmente se sigue
editando de forma bimestral. Luego de salir de la cárcel editó dos libros: “La venganza del cordero atado” y “Crónica de una libertad condicional” que
tuvieron muy buena respuesta del público. En el 2013 inició su carrera como
director de cine con la película “Diagnostico
Esperanza”.
En
abril de 2014 César González vino a la ciudad de Rosario a presentar “Corte Rancho”, una serie documental para
televisión que retrata, según sus palabras “la alegría que resiste en las
villas”. En el marco de esa presentación César vino al estudio de Radio
Universidad e hicimos una entrevista muy extensa que nos dejó muy movilizados.
Inmediatamente pensamos que esa entrevista con César González podía ser una de
las historias centrales de nuestro documental sonoro sobre inclusión social
y construcción de ciudadanía.
Por
esa misma época en el programa habíamos estado cubriendo una serie de
actividades que se estaban desarrollando en el barrio Empalme Graneros de
Rosario, que tenían que ver con la consolidación de una escena de Hip Hop entre
los más jóvenes del lugar. Un grupo musical del barrio, “La Técnica del Hip Hop” (formado en la escuela con la ayuda y el
apoyo de Lisandro Rossi, uno de los profesores), había llegado a ganar un
concurso de canciones organizado por la Secretaria de Cultura de la
Municipalidad de Rosario. En muy poco tiempo ese nuevo género musical (en el
que el uso de la palabra juega un rol fundamental) había ganado muchos adeptos
en Empalme Graneros y muchos chicos encontraban allí una nueva forma de
expresión, un punto de encuentro y una forma de resistencia a la violencia. Nos
pareció que podíamos indagar en profundidad sobre esa experiencia y esas
vivencias en un barrio de nuestra ciudad, donde la palabra de los chicos había
empezado a escucharse y había generado algo nuevo. Y que a su vez había
despertado la atención de los medios de comunicación de forma positiva sobre lo
que estaba sucediendo en el barrio, un barrio de la periferia como Empalme
Granero, que hasta el momento solo recibía atención en las páginas policiales
de los diarios, ahora ocupaba un lugar en el mapa de la cultura de la ciudad.
En
los dos casos, el encuentro de César con la literatura y el encuentro de los
chicos del barrio Empalme Granero con el Hip Hop, notamos que el camino hacia
la inclusión y la construcción de ciudadanía se relacionaban con la expresión y
estaba mediado por la palabra. La palabra puesta en juego para generar algo
nuevo. Pensamos en estructurar el programa especial alrededor de ese concepto: La Palabra. Y a partir de allí
construir un documental sonoro en donde se diera cuenta del poder de la palabra
como herramienta para la inclusión y la construcción de ciudadanía.
Por
último consideramos relevante incluir en el documental la experiencia del paso
por Más Tarde Que Nunca del colectivo “Aguditos
en Sintonía”[1].
Un taller de radioteatro que se realiza en el Hospital de Salud Mental Agudo Ávila
de Rosario y que durante tres años (2006, 2007 y 2008) tuvo en MTQN su espacio
fijo donde esas producciones salían al aire. En un taller de radio que se
realizaba dentro de la institución, los internos del Agudo Ávila trabajaban en
la producción de radioteatros que eran grabados y editados. Todos los miércoles
esas piezas sonoras en forma de radioteatro eran presentadas en Más Tarde Que
Nunca, con la participación de algunos de los protagonistas en el estudio de la
radio que introducían los contenidos que íbamos a escuchar.
Luego
de esa experiencia uno de los integrantes de “Aguditos en Sintonía”, Hernán Rossatti, también conocido como “El Poeta Loco”, se mantuvo en contacto
con MTQN. Todas las semanas se hacía presente en la radio con sus cuadernos
llenos de poesías y cuando lo invitábamos a salir al aire realizaba
intervenciones espontáneas en el programa. De esa manera se construyó un
vínculo afectivo que dura hasta el día de hoy. Durante los años 2009 y 2010
tuvo una participación regular en Más Tarde Que Nunca, integrándose a la grilla
de columnistas del programa. Semana tras semana Hernán llevaba adelante su
columna, que terminaba ineludiblemente con la lectura de alguno de sus poemas.
“El poeta” es una persona que tiene una relación muy especial con la radio,
alguien que encontró una manera de volver a relacionarse con la sociedad por el
camino de la poesía y las palabras. Por eso pensamos en él como uno de los
protagonistas de este documental sonoro. Nos pareció que la suya era una
historia interesante para contar, un ejemplo de cómo la palabra puede ser un
instrumento para abrir caminos y posibilitar la sociabilización, en este caso,
de un paciente psiquiátrico. Además le propusimos que no sólo contara su
historia, sino que fuera la voz principal, el conductor del programa, porque nos pareció importante incluirlo en la
realización del proyecto. Queríamos que formara parte no sólo como un
entrevistado que cuenta su historia sino que también estábamos interesados en
que aportara a este programa especial como un hombre de radio, desde su faceta creativa, que fuera uno de
los realizadores.
Una
vez definido el tema del documental y quienes iban a ser sus protagonistas
pasamos a lo que Farabet llama “Periodo
de grabación”. El autor compara este momento con el de la cosecha y utiliza
la figura del espigador (que pasea sin prisa y sin rumbo fijo y que guarda lo
que recoge sin demasiado orden y sin apresurarse en clasificarlo). Usa esta
figura para explicar que en el momento de la grabación se recogen testimonios y
sólo algunos de ellos terminarán formando parte del documental. Pero explica
que también en este momento ya se actúa con un propósito: quien graba “pretende
llegar hasta algunos puntos, cuya presencia había más o menos intuido y que de
un modo más o menos consciente, había localizado y definido. Cuando los
alcanza, los reconoce enseguida como objetos de su expectativa” (Farabet,
2004).
En
ese sentido hubo dentro del proceso de trabajo la decisión de hacer algunas
entrevistas específicas con el objetivo de conseguir ciertos testimonios que
nos permitieran terminar de comprender y así poder contar las historias que nos
habíamos propuesto.
Para
profundizar en la temática del Hip Hop en el barrio Empalme Graneros (con la que
habíamos entrado en contacto luego de cubrir un recital de Hip Hop en el
barrio, en el que constatamos la
importancia de ese emprendimiento cultural en la comunidad), decidimos invitar
al programa de radio a Lisandro Rossi, el profesor de música de la Escuela
Técnica Nº 660, que les permitió a los chicos del barrio grabar sus primeras
canciones de Hip Hop en el año 2007. En una entrevista larga que realizamos en
Radio Universidad, Lisandro nos contó su historia como profesor de música en
una escuela de un barrio como es Empalme Graneros y cómo fueron los comienzos
de ese acercamiento al Hip Hop en los jóvenes de la comunidad. Nos relató cómo
se sorprendió al descubrir que los chicos más callados empezaban a decir y a
contar un montón de cosas cuando rapeaban. Y cómo tomó la decisión de ayudarlos
y acompañarlos incluso fuera del horario escolar. La entrevista formó parte del
programa de radio tradicional pero a la vez fue realizada con el objetivo de
que algunos de sus segmentos formaran parte del documental. Por eso en ella se
abordaron algunos temas específicos, como la relación de los jóvenes con la
palabra, la importancia de la palabra en el Hip Hop (y en la música en general)
o las relaciones sociales que se generaron a través de la realización de este proyecto
musical.
Otra
de las entrevistas realizadas con el objetivo de aportar historias y conceptos
que nos parecían relevantes para este programa especial, fue la que hicimos con
María de los Ángeles Gonzáles, Ministra de Innovación y Cultura de la Provincia
de Santa Fe, que tiene una experiencia de muchos años de trabajo con niños y
jóvenes en espacios relacionados con la cultura. Durante una hora de entrevista
“Chiqui” González nos contó algunas historias que tenían a “la palabra” como protagonista y su
testimonio nos sirvió para profundizar y reflexionar sobre el tema: la palabra
como herramienta de inclusión social.
Para
Farabet luego de ese primer periodo de grabación comienza otro periodo
importante que es el de la escucha. “El primer oyente es el autor. La escucha
ocupa evidentemente un lugar central en su enfoque. Desde ella se elaborará
poco a poco el bosquejo de una construcción imaginaria, una aun hipotética
composición de haces con figuras sonoras, o, dicho sea de otra manera, el
esbozo de algo parecido a una escritura en filigrana, presintáctica,
discontinua y provisional” (Farabet, 2004).
En
efecto la escucha estuvo presente como factor creativo en todos los momentos
del proyecto, pero hubo un periodo de tiempo dedicado específicamente a escuchar
las entrevistas que ya habíamos realizado previamente y otro periodo dedicado a
las entrevistas que realizamos especialmente para este programa. Fue mediante
ese proceso de escucha que se definieron cuáles iban a ser los testimonios
específicos, cuáles los fragmentos y cuáles las temáticas puntuales que iban a
formar parte del trabajo.
Farabet
define al siguiente paso dentro del proceso creativo como “escritura dramática” y explica que consiste en una intervención en
el desorden propio de lo que está vivo, para proponer un enriquecimiento y una
nueva orquestación de los muy diversos materiales sonoros. Sin embargo,
advierte que la obra no es reductible a la adición y la yuxtaposición de los
distintos elementos que la componen, sino que es una entidad nueva, creada por
las relaciones que mantienen los elementos entre sí. Por tanto propone como
desafío el trazado de nuevos recorridos mediante procedimientos sintácticos y
una técnica basada a la vez en la ruptura y la combinación. Así se logra
restablecer, para el oyente, una distancia (que posibilita el juicio, la
memoria y la conciencia) que el propio documento en bruto, en su inmediatez
tendía a abolir.
Luego
de haber realizado el proceso de escucha creativa comenzamos a trabajar en lo
que Farabet describe como escritura dramática. En paralelo con una primera
etapa de montaje y edición sonora (en la que se fueron seleccionando algunos
segmentos específicos de las entrevistas y los materiales de archivo y se
comenzó a delinear una primera estructura narrativa), nos dedicamos a escribir
un guión o punteo de temáticas para trabajar con Hernán Rossatti.
La
intervención de “El Poeta Loco” fue
la última que se registró con la intención de que su voz fuera la que llevara
adelante el relato a través de todas las historias, en un dialogo constante con
ellas. En esa sesión de grabación en uno de los estudios de Radio Universidad “El Poeta” grabó textuales algunos
párrafos que habíamos guionado para que introdujera algunas temáticas. También
grabó textuales algunas de sus propias poesías que habíamos seleccionado para
utilizar en el documental en momentos puntuales. Pero su aporte no se limitó a
leer los textos que nosotros habíamos guionado. En un segundo momento de la
grabación “El Poeta” comenzó a
improvisar y a dar sus puntos de vista sobre las temáticas que forman parte de
este programa: el uso de la palabra, la poesía, el hip hop, la música en los
barrios, la exclusión y la inclusión. Por último accedió a contarnos su
historia personal: nos contó cómo fue que construyó su relación con la poesía,
con la palabra, con la radio y nos
explicó qué rol juegan estas experiencias en su vida cotidiana.
La
última etapa de la producción fue la edición sonora y el ensamblado de los
audios para obtener una pieza única que durara menos de una hora. En su
artículo “El montaje sonoro como proceso
creativo”, Valeria Miyar define al montaje como el proceso “que permite
componer, crear el ambiente, generar espacios y mundos, pero también,
desarrollar acciones, caracterizar personajes, introducir elementos claves para
contar una historia” (Miyar, 2014). Es en ese sentido que lo describe como un
proceso absolutamente creativo.
Por
su parte, Mariano Cebrián Herreros afirma que el montaje sonoro “es la disposición o combinación de dos o
más sonidos planos sonoros simultáneos y/o consecutivos, conforme a un tiempo,
espacio y ritmo en los que cada uno adquiere su valor por la relación que
establece con los anteriores, posteriores o con ambos” (Cibrián Herreros, 1983).
En
la producción de este programa especial, el montaje estuvo presente en todo
momento. Fue una producción pensada desde la lógica del montaje, que encontró
su forma narrativa en el proceso de montaje. Como esta producción se hizo en
distintas etapas, algunos pasos del montaje se dieron en momentos tempranos de
la realización. Principalmente la selección, que implicaba un proceso continuo
de escucha y re-escucha de algunos materiales (entrevistas) para definir cuáles
eran los segmentos más importantes o relevantes en los que se abordaban los
conceptos y se contaban las historias que queríamos rescatar.
Miyar
hace una diferenciación entre montaje y edición y explica que el montaje pone
en relación elementos significantes de una materialidad específica, que antes
no lo estaban. Tiene una función creativa: allí se toman las decisiones
estéticas que intentan responder a la pregunta “¿Cuál es la mejor forma de contar esta historia?”. La Edición en
cambio es el proceso de ejecución técnica de esas decisiones.
En
base a un guión o estructura narrativa que se fue delineando a medida que
avanzaban las etapas del trabajo, comenzamos a ensamblar los contenidos de este
programa con la idea de que hubiera un dialogo constante entre ellos. Es decir,
buscando que las historias de “La Técnica
del Hip Hop”, “El Poeta Loco” y Cesar González no aparecieran contadas como
tres historias aisladas sino como tres historias que tienen muchos puntos de
contacto.
En
ese mismo sentido, buscamos que las otras voces que forman parte en el relato
entraran en dialogo con las tres entrevistas principales. Todo esto con la
intención de generar en el oyente una reflexión sobre los conceptos que nos
habíamos planteado para este programa especial a través de las voces de los
entrevistados y no por las nuestras. Nuestras intervenciones, nuestras voces,
las de los que hacemos MTQN, sólo aparecen en el relato circunstancialmente
interactuando con los entrevistados.
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