domingo, 30 de julio de 2017

Producir para radio con formato Documental

El Poder de La Palabra” es una producción especial realizada por el equipo de Más Tarde Que Nunca, que aborda una temática particular: Los alcances y posibilidades de La Palabra como herramienta de inclusión social y construcción de ciudadanía. Es una producción sonora que aborda experiencias e historias de vida en las que La Palabra (la relación con la palabra, las formas de expresión que ella permite) hizo posibles nuevas formas de relación con la sociedad  para personas que atravesaban situaciones de exclusión.


En el año 2014 surgió la iniciativa de realizar una producción especial para participar de la 10ª Bienal de Radio que iba a realizarse en México. Los organizadores de la Bienal habían lanzado un “Concurso internacional de Producciones Radiofónicas” con una categoría especial: Inclusión Social y Construcción de Ciudadanía. Con el equipo de producción del programa decidimos ponernos a trabajar para realizar un documental sonoro que abordara esta temática específica, desde la ciudad de Rosario, partiendo de los contenidos que habían formado parte de MTQN.

Este documental sonoro aborda tres historias centrales en las que ciertas situaciones de exclusión social encuentran un camino hacia la inclusión a través de distintas formas de expresión posibilitadas por la palabra:

La historia de los integrantes de “La Técnica del Hip Hop”, un grupo de chicos del barrio Empalme Graneros de Rosario, que descubrieron en un taller de música de la escuela que el Hip Hop podía ser una vía de expresión, una forma de construcción de identidad y una actividad que les permitiera ser reconocidos y considerados por su arte dentro y fuera del barrio.

La historia de Hernán Rossatti, también conocido como “El Poeta loco”. Un paciente psiquiátrico, usuario del Hospital de Salud Mental Agudo Ávila de Rosario, que encontró en la poesía y en la radio una nueva forma de expresión y de identidad, así como una manera de relacionarse con su entorno y con la sociedad.

Por último la historia de César Gonzáles, un poeta argentino que utiliza el seudónimo de Camilo Blajaquis. Él es un joven del conurbano bonaerense que descubrió la lectura y se interesó por la literatura a los 16 años cuando estaba en la cárcel. A partir de ese momento descubrió que él también podía escribir, que él también podía tener algo para decir. Sus libros de poesía tuvieron muy buen recibimiento del público, vendieron miles de ejemplares y su nombre artístico comenzó a ser pronunciado en los medios de comunicación. Actualmente se dedica a filmar películas y documentales en los barrios más pobres, donde rescata la voz de los excluidos.

Las voces que componen el relato son las de los protagonistas de las historias centrales y las de otros actores como el profesor de Música de una escuela técnica del barrio Empalme Graneros de la ciudad de Rosario, la Ministra de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe, el Director de la Biblioteca Popular “Pocho” Lepratti de Rosario y la Coordinadora de un Plan Nacional de Promoción de la Lectura.

Es un documental sonoro en el que el peso del relato esta en los entrevistados. La narración está construida desde el montaje y la edición sonora, en el dialogo que se produce entre todas estas voces.


Documental Sonoro

A la hora de comenzar a trabajar en la concepción y producción de esta pieza sonora el género que decidimos utilizar fue el Documental, con la idea de contar y hacerle conocer al oyente tres historias centrales, con una temática en común que las atravesara a todas. Generalmente uno relaciona el género documental con lo audiovisual, pero existen ciertas definiciones en relación a lo específicamente sonoro que pueden servir para pensar y caracterizar esta pieza.

Susana Fevrier define al “Documental de radio” como el tratamiento a profundidad de un tema mirado desde el mayor número posible de ángulos. Y explica que en la realización del documental se echa mano de diversos formatos cortos como la charla, la entrevista, la noticia y que también se pueden incluir dramatizaciones, testimonios, poemas, fragmentos de canciones, etc., con el fin de hacerlo atractivo e interesante. Esta definición se acerca mucho al tipo de trabajo que realizamos (esta producción contiene muchos de los elementos que describe Fevrier), pero optamos por definir a nuestra pieza comunicacional como un Documental Sonoro puesto que no tiene a la radio como único destino final o vía de circulación (Fevrier s/a).

En su texto “El montaje como proceso creativo”, Valeria Miyar hace una diferenciación entre el montaje radiofónico y el montaje sonoro explicando que el término radiofónico puede no ser lo suficientemente abarcativo y no referirse a aquellas producciones sonoras que excedan el medio radio. “Cuando hablamos de “lo sonoro” nos referimos entonces a todas aquellas producciones cuya única materialidad significante es el sonido, independientemente de si es emitida por radio, está colgada en una web o solo se escucha en el marco de una clase o encuentro” (Miyar, 2014). Definición con la que esta producción se siente identificada puesto que fue creada por el equipo de trabajo de un programa de radio pero no fue pensada con la radio como único destino final, fue trabajada como una producción que iba a tener distintas formas de circulación y distribución.

Igualmente nos resultan útiles las categorías que Fevrier utiliza para catalogar a los distintos tipos de documentales radiales. La autora distingue el narrativo, en el que el peso del relato recae en un narrador; el dramatizado, en el que se actúan y reconstruyen los hechos que conforman el tema seleccionado; y el Retrato Sonoro, que consiste en describir o contar sin necesidad de usar el narrador  (o llevándolo a su mínima expresión) un lugar o una historia determinada. En éste último, el micrófono realiza el papel que cumple la cámara en cine o video al captar los sucesos directamente, “sin mediación”. A partir de eso podemos decir que éste documental tiene características de lo que Fevrier define como Retrato Sonoro, puesto que hubo una intención manifiesta en que el peso del relato este puesto en los testimonios y las historias que los protagonistas cuentan al micrófono (Fevrier s/a).

En su texto “El Documental Sonoro: el engaño más honesto”, Francisco Godinez Galay describe al documental sonoro como un contenido que muestra un tema o una problemática de la realidad poniendo énfasis en la construcción sonora con la que se lo presenta, que no intenta correr tras la noticia y elige temas más perdurables. En ese sentido en el momento de elegir la temática y los protagonistas que iban a formar parte de este trabajo hubo una decisión de  contar unas historias que tuvieran perdurabilidad en el tiempo.

Godínez Galay también explica que el documental sonoro no pretende ser objetivo (no cree en la objetividad) y no subestima al oyente. Ofrece una mirada sobre algo y argumenta con datos y sonidos de la realidad. El autor afirma que todo contenido es una elección: elección de qué contar, de cómo hacerlo, desde dónde y hasta dónde. Esa es una característica que también define a nuestro trabajo, puesto que desde un principio nos planteamos contar estas historias que contamos y no otras, con una intención específica de darle voz y poner en escena a ciertas voces y no a otras. Todo esto con la idea tomar partido, de generar una reflexión pero a partir de cierta mirada, de un punto de vista y contribuir a la proliferación de este tipo de experiencias de inclusión, que tienen a la palabra como protagonista, ya que las consideramos muy valiosas.

Por último podemos pensar que, al igual que el documental audiovisual, el documental sonoro también puede contar a través de imágenes. En el artículo “No contemos, mostremos”, Camila Gutiérrez afirma que “en el formato sonoro también es posible “ver” infinidad de cosas, ya que una parte de ellas las crea el productor, cuando mezcla los elementos del lenguaje radiofónico y el oyente las termina de completar con lo que imagina de acuerdo a su experiencia de vida, gustos, edad, etc.“ (Gutiérrez, 2013). En ese sentido, afirma que en un documental sonoro no hay que relatar, hay que mostrar, crear imágenes acústicas, a partir de ambientes sonoros y escenas con la combinación de efectos, música, silencios, palabras y diálogos. Gutiérrez asegura que el objetivo de los documentales es mostrar historias, hechos, que consideremos deben ser conocidos por otros. “Los hechos son los que no se olvidan, los que quedan en la memoria, los que nos interpelan como oyentes. Esto nos permite sentar una posición, hacer visible algo que la sociedad debe conocer” (Gutiérrez, 2013).

Ese “hacer visible algo que la sociedad debe conocer” fue uno de las motivaciones centrales a la hora de llevar adelante esta producción. A causa de nuestro trabajo cotidiano en la radio durante los años fuimos entrando en contacto y conociendo muchas de las historias y experiencias que se cuentan en este documental. Nos pareció importante presentarlas ante el público como una forma de reflexionar sobre la temática abordada.


  




El proceso de producción del Documental Sonoro

En su texto “Escribir con Sonidos”, René Farabet reflexiona sobre las formas de construir una estructura narrativa desde lo sonoro y describe ciertos procesos creativos que nos resultarán útiles para comprender la manera en que se fue construyendo esta pieza comunicacional.

Farabet plantea que existe una gramática sonora o un modo de escribir con sonidos, ya que el micrófono (o el grabador) “equivale a imprimir un texto en la cinta magnética como si de una página se tratase” (Farabet, 2004). Y hace referencia a la necesidad de liberar a la gramática sonora del corset de lo escrito, de la partitura. Asimismo, el autor explica que en los principios de la radio se trasladaban textos originalmente escritos al formato sonoro y señala que una de las ataduras del proceso creativo puede ser el guión escrito. Es por eso que advierte que la ausencia de guión, y de una estructura determinada, no significa la ausencia de proyecto.

Este programa fue trabajado desde sus comienzos con lo que Farabet define como un proyecto: “una hoja de ruta, con un mapa en el que se ha trazado el recorrido con una línea de puntos y se han señalado ya determinados lugares, pero que hay que revisar continuamente y adaptar a los acontecimientos” (Farabet, 2004). A continuación describiremos algunos de los pasos llevados adelante en nuestro proyecto.

Como primera medida con el equipo de trabajo hicimos un relevamiento de las entrevistas y contenidos que habíamos producido en MTQN, en las que habíamos abordado temáticas relacionadas a la inclusión social y la construcción de ciudadanía. Y lo primero que surgió fue una entrevista que habíamos realizado con César González en el marco de la presentación de sus trabajos audiovisuales en la ciudad de Rosario.

César González es un poeta argentino que utiliza el seudónimo de Camilo Blajaquis, nacido en el seno de una familia humilde, se crio en la Villa Miseria Carlos Gardel de Morón. Tuvo una juventud difícil que lo llevó por el camino de la delincuencia. A los 16 años, ya en la cárcel descubrió la lectura y se interesó por la literatura. Comenzó a escribir poesías y a editar la revista “¿Todo Piola?”, que actualmente se sigue editando de forma bimestral. Luego de salir de la cárcel editó dos libros: “La venganza del cordero atado” y “Crónica de una libertad condicional” que tuvieron muy buena respuesta del público. En el 2013 inició su carrera como director de cine con la película “Diagnostico Esperanza”.

En abril de 2014 César González vino a la ciudad de Rosario a presentar “Corte Rancho”, una serie documental para televisión que retrata, según sus palabras “la alegría que resiste en las villas”. En el marco de esa presentación César vino al estudio de Radio Universidad e hicimos una entrevista muy extensa que nos dejó muy movilizados. Inmediatamente pensamos que esa entrevista con César González podía ser una de las historias centrales de nuestro documental sonoro sobre inclusión social y  construcción de ciudadanía.

Por esa misma época en el programa habíamos estado cubriendo una serie de actividades que se estaban desarrollando en el barrio Empalme Graneros de Rosario, que tenían que ver con la consolidación de una escena de Hip Hop entre los más jóvenes del lugar. Un grupo musical del barrio, “La Técnica del Hip Hop” (formado en la escuela con la ayuda y el apoyo de Lisandro Rossi, uno de los profesores), había llegado a ganar un concurso de canciones organizado por la Secretaria de Cultura de la Municipalidad de Rosario. En muy poco tiempo ese nuevo género musical (en el que el uso de la palabra juega un rol fundamental) había ganado muchos adeptos en Empalme Graneros y muchos chicos encontraban allí una nueva forma de expresión, un punto de encuentro y una forma de resistencia a la violencia. Nos pareció que podíamos indagar en profundidad sobre esa experiencia y esas vivencias en un barrio de nuestra ciudad, donde la palabra de los chicos había empezado a escucharse y había generado algo nuevo. Y que a su vez había despertado la atención de los medios de comunicación de forma positiva sobre lo que estaba sucediendo en el barrio, un barrio de la periferia como Empalme Granero, que hasta el momento solo recibía atención en las páginas policiales de los diarios, ahora ocupaba un lugar en el mapa de la cultura de la ciudad.

En los dos casos, el encuentro de César con la literatura y el encuentro de los chicos del barrio Empalme Granero con el Hip Hop, notamos que el camino hacia la inclusión y la construcción de ciudadanía se relacionaban con la expresión y estaba mediado por la palabra. La palabra puesta en juego para generar algo nuevo. Pensamos en estructurar el programa especial alrededor de ese concepto: La Palabra. Y a partir de allí construir un documental sonoro en donde se diera cuenta del poder de la palabra como herramienta para la inclusión y la construcción de ciudadanía.

Por último consideramos relevante incluir en el documental la experiencia del paso por Más Tarde Que Nunca del colectivo “Aguditos en Sintonía”[1]. Un taller de radioteatro que se realiza en el Hospital de Salud Mental Agudo Ávila de Rosario y que durante tres años (2006, 2007 y 2008) tuvo en MTQN su espacio fijo donde esas producciones salían al aire. En un taller de radio que se realizaba dentro de la institución, los internos del Agudo Ávila trabajaban en la producción de radioteatros que eran grabados y editados. Todos los miércoles esas piezas sonoras en forma de radioteatro eran presentadas en Más Tarde Que Nunca, con la participación de algunos de los protagonistas en el estudio de la radio que introducían los contenidos que íbamos a escuchar.

Luego de esa experiencia uno de los integrantes de “Aguditos en Sintonía”, Hernán Rossatti, también conocido como “El Poeta Loco”, se mantuvo en contacto con MTQN. Todas las semanas se hacía presente en la radio con sus cuadernos llenos de poesías y cuando lo invitábamos a salir al aire realizaba intervenciones espontáneas en el programa. De esa manera se construyó un vínculo afectivo que dura hasta el día de hoy. Durante los años 2009 y 2010 tuvo una participación regular en Más Tarde Que Nunca, integrándose a la grilla de columnistas del programa. Semana tras semana Hernán llevaba adelante su columna, que terminaba ineludiblemente con la lectura de alguno de sus poemas.

“El poeta” es una persona que tiene una relación muy especial con la radio, alguien que encontró una manera de volver a relacionarse con la sociedad por el camino de la poesía y las palabras. Por eso pensamos en él como uno de los protagonistas de este documental sonoro. Nos pareció que la suya era una historia interesante para contar, un ejemplo de cómo la palabra puede ser un instrumento para abrir caminos y posibilitar la sociabilización, en este caso, de un paciente psiquiátrico. Además le propusimos que no sólo contara su historia, sino que fuera la voz principal, el conductor del programa, porque nos pareció importante incluirlo en la realización del proyecto. Queríamos que formara parte no sólo como un entrevistado que cuenta su historia sino que también estábamos interesados en que aportara a este programa especial como un hombre de radio,  desde su faceta creativa, que fuera uno de los realizadores.

Una vez definido el tema del documental y quienes iban a ser sus protagonistas pasamos a lo que Farabet llama “Periodo de grabación”. El autor compara este momento con el de la cosecha y utiliza la figura del espigador (que pasea sin prisa y sin rumbo fijo y que guarda lo que recoge sin demasiado orden y sin apresurarse en clasificarlo). Usa esta figura para explicar que en el momento de la grabación se recogen testimonios y sólo algunos de ellos terminarán formando parte del documental. Pero explica que también en este momento ya se actúa con un propósito: quien graba “pretende llegar hasta algunos puntos, cuya presencia había más o menos intuido y que de un modo más o menos consciente, había localizado y definido. Cuando los alcanza, los reconoce enseguida como objetos de su expectativa” (Farabet, 2004).

En ese sentido hubo dentro del proceso de trabajo la decisión de hacer algunas entrevistas específicas con el objetivo de conseguir ciertos testimonios que nos permitieran terminar de comprender y así poder contar las historias que nos habíamos propuesto.

Para profundizar en la temática del Hip Hop en el barrio Empalme Graneros (con la que habíamos entrado en contacto luego de cubrir un recital de Hip Hop en el barrio, en el que  constatamos la importancia de ese emprendimiento cultural en la comunidad), decidimos invitar al programa de radio a Lisandro Rossi, el profesor de música de la Escuela Técnica Nº 660, que les permitió a los chicos del barrio grabar sus primeras canciones de Hip Hop en el año 2007. En una entrevista larga que realizamos en Radio Universidad, Lisandro nos contó su historia como profesor de música en una escuela de un barrio como es Empalme Graneros y cómo fueron los comienzos de ese acercamiento al Hip Hop en los jóvenes de la comunidad. Nos relató cómo se sorprendió al descubrir que los chicos más callados empezaban a decir y a contar un montón de cosas cuando rapeaban. Y cómo tomó la decisión de ayudarlos y acompañarlos incluso fuera del horario escolar. La entrevista formó parte del programa de radio tradicional pero a la vez fue realizada con el objetivo de que algunos de sus segmentos formaran parte del documental. Por eso en ella se abordaron algunos temas específicos, como la relación de los jóvenes con la palabra, la importancia de la palabra en el Hip Hop (y en la música en general) o las relaciones sociales que se generaron a través de la realización de este proyecto musical.

Otra de las entrevistas realizadas con el objetivo de aportar historias y conceptos que nos parecían relevantes para este programa especial, fue la que hicimos con María de los Ángeles Gonzáles, Ministra de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, que tiene una experiencia de muchos años de trabajo con niños y jóvenes en espacios relacionados con la cultura. Durante una hora de entrevista “Chiqui” González nos contó algunas historias que tenían a “la palabra” como protagonista y su testimonio nos sirvió para profundizar y reflexionar sobre el tema: la palabra como herramienta de inclusión social.

Para Farabet luego de ese primer periodo de grabación comienza otro periodo importante que es el de la escucha. “El primer oyente es el autor. La escucha ocupa evidentemente un lugar central en su enfoque. Desde ella se elaborará poco a poco el bosquejo de una construcción imaginaria, una aun hipotética composición de haces con figuras sonoras, o, dicho sea de otra manera, el esbozo de algo parecido a una escritura en filigrana, presintáctica, discontinua y provisional” (Farabet, 2004).

En efecto la escucha estuvo presente como factor creativo en todos los momentos del proyecto, pero hubo un periodo de tiempo dedicado específicamente a escuchar las entrevistas que ya habíamos realizado previamente y otro periodo dedicado a las entrevistas que realizamos especialmente para este programa. Fue mediante ese proceso de escucha que se definieron cuáles iban a ser los testimonios específicos, cuáles los fragmentos y cuáles las temáticas puntuales que iban a formar parte del trabajo.

Farabet define al siguiente paso dentro del proceso creativo como “escritura dramática” y explica que consiste en una intervención en el desorden propio de lo que está vivo, para proponer un enriquecimiento y una nueva orquestación de los muy diversos materiales sonoros. Sin embargo, advierte que la obra no es reductible a la adición y la yuxtaposición de los distintos elementos que la componen, sino que es una entidad nueva, creada por las relaciones que mantienen los elementos entre sí. Por tanto propone como desafío el trazado de nuevos recorridos mediante procedimientos sintácticos y una técnica basada a la vez en la ruptura y la combinación. Así se logra restablecer, para el oyente, una distancia (que posibilita el juicio, la memoria y la conciencia) que el propio documento en bruto, en su inmediatez tendía a abolir.

Luego de haber realizado el proceso de escucha creativa comenzamos a trabajar en lo que Farabet describe como escritura dramática. En paralelo con una primera etapa de montaje y edición sonora (en la que se fueron seleccionando algunos segmentos específicos de las entrevistas y los materiales de archivo y se comenzó a delinear una primera estructura narrativa), nos dedicamos a escribir un guión o punteo de temáticas para trabajar con Hernán Rossatti.

La intervención de “El Poeta Loco” fue la última que se registró con la intención de que su voz fuera la que llevara adelante el relato a través de todas las historias, en un dialogo constante con ellas. En esa sesión de grabación en uno de los estudios de Radio Universidad “El Poeta” grabó textuales algunos párrafos que habíamos guionado para que introdujera algunas temáticas. También grabó textuales algunas de sus propias poesías que habíamos seleccionado para utilizar en el documental en momentos puntuales. Pero su aporte no se limitó a leer los textos que nosotros habíamos guionado. En un segundo momento de la grabación “El Poeta” comenzó a improvisar y a dar sus puntos de vista sobre las temáticas que forman parte de este programa: el uso de la palabra, la poesía, el hip hop, la música en los barrios, la exclusión y la inclusión. Por último accedió a contarnos su historia personal: nos contó cómo fue que construyó su relación con la poesía, con  la palabra, con la radio y nos explicó qué rol juegan estas experiencias en su vida cotidiana.

La última etapa de la producción fue la edición sonora y el ensamblado de los audios para obtener una pieza única que durara menos de una hora. En su artículo “El montaje sonoro como proceso creativo”, Valeria Miyar define al montaje como el proceso “que permite componer, crear el ambiente, generar espacios y mundos, pero también, desarrollar acciones, caracterizar personajes, introducir elementos claves para contar una historia” (Miyar, 2014). Es en ese sentido que lo describe como un proceso absolutamente creativo.

Por su parte, Mariano Cebrián Herreros afirma que el montaje sonoro “es la disposición o combinación de dos o más sonidos planos sonoros simultáneos y/o consecutivos, conforme a un tiempo, espacio y ritmo en los que cada uno adquiere su valor por la relación que establece con los anteriores, posteriores o con ambos” (Cibrián Herreros, 1983).

En la producción de este programa especial, el montaje estuvo presente en todo momento. Fue una producción pensada desde la lógica del montaje, que encontró su forma narrativa en el proceso de montaje. Como esta producción se hizo en distintas etapas, algunos pasos del montaje se dieron en momentos tempranos de la realización. Principalmente la selección, que implicaba un proceso continuo de escucha y re-escucha de algunos materiales (entrevistas) para definir cuáles eran los segmentos más importantes o relevantes en los que se abordaban los conceptos y se contaban las historias que queríamos rescatar.

Miyar hace una diferenciación entre montaje y edición y explica que el montaje pone en relación elementos significantes de una materialidad específica, que antes no lo estaban. Tiene una función creativa: allí se toman las decisiones estéticas que intentan responder a la pregunta “¿Cuál es la mejor forma de contar esta historia?”. La Edición en cambio es el proceso de ejecución técnica de esas decisiones.

En base a un guión o estructura narrativa que se fue delineando a medida que avanzaban las etapas del trabajo, comenzamos a ensamblar los contenidos de este programa con la idea de que hubiera un dialogo constante entre ellos. Es decir, buscando que las historias de “La Técnica del Hip Hop”, “El Poeta Loco” y Cesar González no aparecieran contadas como tres historias aisladas sino como tres historias que tienen muchos puntos de contacto.



En ese mismo sentido, buscamos que las otras voces que forman parte en el relato entraran en dialogo con las tres entrevistas principales. Todo esto con la intención de generar en el oyente una reflexión sobre los conceptos que nos habíamos planteado para este programa especial a través de las voces de los entrevistados y no por las nuestras. Nuestras intervenciones, nuestras voces, las de los que hacemos MTQN, sólo aparecen en el relato circunstancialmente interactuando con los entrevistados.

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